SÓLO ENTIENDO LOS VIDEOJUEGOS DE UNA MANERA

Estantería de una colección personal de videojuegos retro y consolas, iluminada con luces LED

El 28 de enero de 2024 comencé un canal de videojuegos con muchísima ilusión. Quería crear un canal sano, sin polémicas ni contenido reciclado de otros canales. Un hobby para divertirme, entretener y compartir la afición por los videojuegos con más gente.

Mi primer contacto: aquel Pong

Mi primer contacto con los videojuegos fue un Pong que compró mi padre y que todavía conservo. ¡Y sigue funcionando! Aquella máquina llamó especialmente mi atención con tan solo cinco años, porque podía mover lo que aparecía en aquel televisor Grundig de media tonelada de los años ochenta.

Consola Interton Video 2501, un modelo de Pong de primera generación.
Imagen de referencia de una Interton Video 2501. Mi unidad es la que todavía conservo y sigue funcionando. Fotografía de Schnurrikowski, vía Wikimedia Commons, con licencia CC BY-SA 4.0.

El Commodore 64 lo cambió todo

Mi segundo contacto —y el que de verdad marcó el inicio— llegó cuando vi el Commodore 64 que tenían mis tíos. Los veía jugar cuando iba a casa de mi abuela y, desde aquel día, solo quería una cosa: un C64 para mí. Mis padres me lo compraron con mucho esfuerzo y me lo trajeron en las navidades de 1987/88.

Ordenador Commodore 64C de carcasa clara, con teclado integrado y unidad de expansión de memoria conectada en la parte trasera.
Commodore 64C (nuevo diseño). Fotografía de Gestumblindi, publicada en dominio público en Wikimedia Commons.

Con tan solo siete años aprendí a trastear con BASIC y a copiar código con juegos sencillos que venían como ejemplos en un libro incluido en la caja del Commodore. A veces conseguía que funcionara lo que copiaba; otras veces no llegaba a salir nada. Me pasaba horas intentando entender cómo se hacían los videojuegos a través de líneas y más líneas llenas de letras y números.

Hice una agenda telefónica para mis padres y un programa donde metía las cuentas, los gastos y demás cosas de la casa. Lo guardaba todo en una cinta de casete. Aquello no servía para gran cosa, pero me encantaba hacerlo.

Cintas, pitidos y dedos cruzados

Un día empezaron a llegarme cintas con juegos en casete. Algunas eran originales; otras simplemente me las copiaban de manera «pirata», por supuesto, en un equipo con doble pletina. Me quedaba escuchando aquellos pitidos mientras cruzaba los dedos para que la grabación saliera bien.

Equipo de música portátil de los años ochenta con doble pletina de casete.
Un ejemplo de equipo de los años ochenta con doble pletina. Imagen ilustrativa: Promax Super Jumbo Boombox, cedida al dominio público (CC0 1.0) por el Smithsonian National Museum of African American History and Culture, vía Wikimedia Commons.

Jugar juntos era lo único que importaba

Mi etapa por los videojuegos no había hecho más que empezar. Una época en la que jugué a muchas consolas gracias a que cada uno de nosotros tenía algo diferente: un amigo tenía la Atari, otro la Master System, otro la Nintendo y yo, con mi Commodore 64, era el niño más feliz del mundo.

Íbamos a casa de los demás para jugar y los demás venían a la mía. Jugábamos a todo, nos pasábamos el mando o el joystick cuando perdías una vida, nos reíamos, luchábamos por ver quién era mejor o quién llegaba más lejos. Era una época en la que lo único que importaba era jugar, reírnos y pasarlo bien.

No entendíamos de guerras de marcas ni de guerras de consolas. No discutíamos sobre qué personaje era mejor, qué juego era mejor en cada plataforma, qué consola tenía mejor procesador o qué eran los dichosos hercios. Tampoco nos importaba qué plataforma vendía más consolas que otra. Todo eso nos daba igual, porque solo nos dedicábamos a jugar a los videojuegos.

Un canal hecho a mi manera

Mi canal nació con la intención de revivir todos esos años maravillosos en los que lo único importante era jugar a videojuegos. Un lugar donde no se mire quién sabe más o qué marca es mejor que otra. Para mí, todas las consolas y todas las épocas son maravillosas, y quiero seguir jugando como lo he hecho toda mi vida: disfrutar de los videojuegos de ahora y de los de antes, porque para mí este es el mejor hobby del mundo.

Quería hacer un canal donde recordar videojuegos retro, tratar la actualidad, realizar entrevistas y tener también un espacio para el humor, porque me gusta bastante el cachondeo. Además, quería dar difusión a videojuegos indie actuales. Quería crear algo propio, sin fijarme en nadie, con contenido original y sin meterme en discusiones o salseos que tan de moda están en muchos sitios.

En este camino he alcanzado la cifra de 2.000 suscriptores. He aprendido muchísimo y he conocido a gente maravillosa. Me encanta este hobby y me siento muy a gusto con la manera en que lo estoy llevando, con contenido variado y sano.

2.000 gracias, jugones

Quiero seguir disfrutando de los videojuegos y compartiendo esta afición con todos vosotros. ¡2.000 gracias por estar ahí! Es muy gratificante.

¡Un saludo, jugones! ✌️📷

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